¿Qué ocurre cuando el trino despierta?
Que se rompe la normalidad. En Aureth existen tres poderes primordiales —Vida, Alquimia y Contratos— y la regla, desde siempre, es que a cada persona le corresponde uno. Uno solo. Sobre esa certeza está construido todo: quién manda, quién sirve, cómo se reparten las casas y las facciones, qué se puede esperar de alguien con solo saber qué poder lleva dentro. El Trino es la excepción a esa regla. Alguien capaz de sostener los tres a la vez. Y cuando aparece una excepción de ese tamaño, lo que se sacude no es una persona: es todo el sistema que se había levantado dando por hecho que eso no podía pasar. En este primer libro todavía no lo vemos entero. Solo se manifiestan dos, y en principio ya sabemos quién es el Trino. Eso me interesaba mucho: que el despertar no sea un estallido, sino una grieta. Algo que empieza pequeño, que casi se puede negar, y que sin embargo ya ha puesto en marcha el cambio. Porque eso es lo que ocurre de verdad cuando el Trino despierta: no gana nadie ni cae nadie todavía. Se acaba una normalidad. Y a partir de ahí ya no hay vuelta atrás.
