Lámina 01
Astertia
Corazón del orden y la restauración
El corazón de Aureth, donde convergen antiguas rutas, reinos y los ecos de la Guerra Divina.

El mundo de La sombra del trono
Un mundo donde los dioses ya no caminan… pero su legado sigue gobernándolo.
Recorre los continentes, descubre las antiguas Casas, comprende los Tres Poderes y conoce los acontecimientos que moldearon el destino de Aureth.
Han pasado siglos desde que los dioses abandonaron Aureth. Sobre los campos donde se libraron antiguas batallas se alzan hoy ciudades, reinos y caminos que parecen haber dejado atrás aquel tiempo.
Cada continente ha levantado su propia historia, sus leyes y sus creencias. El paso de los años ha convertido muchos acontecimientos en tradición, otros en leyenda y algunos, simplemente, en silencio.
Porque incluso cuando un mundo cambia, no todo desaparece con él.
Cartografía
Ningún mapa consigue representar Aureth por completo. Cada continente ha trazado el mundo desde su propia historia, sus fronteras y la forma en la que entiende el pasado.
Lámina 01
Corazón del orden y la restauración
El corazón de Aureth, donde convergen antiguas rutas, reinos y los ecos de la Guerra Divina.
Lámina 02
Tierra de nieve, hierro y resistencia
Las tierras del norte, donde el hielo, el mar y la resistencia han definido la vida durante siglos.
Lámina 03
El dominio de la naturaleza antigua
Bosques interminables, ciudades ocultas y un continente donde la naturaleza sigue marcando el ritmo del mundo.
Lámina 04
La tierra de la herida sagrada
Una nación cerrada sobre sí misma, gobernada por la doctrina y levantada sobre la memoria de una derrota convertida en fe.
Lámina 05
Rutas, puertos y horizontes abiertos
Puertos, comercio y rutas marítimas unen las costas del continente más abierto de Aureth.
Las grandes heridas de Aureth
Hay lugares donde la historia dejó de ser recuerdo y pasó a formar parte de la tierra. Fracturas, abismos y presencias antiguas que todavía determinan el destino de quienes viven a su alrededor.
La fractura del norte
Una herida descomunal atraviesa las tierras septentrionales. Sus paredes de hielo y piedra se hunden allí donde el mundo parece haberse quebrado bajo su propio peso.
Aureth · Cicatriz I
La Cicatriz de Umbrael
En el corazón de Umbrael permanece abierta la herida donde Seheut-Ka fue derrotado. El culto convirtió aquel abismo en templo, arena y monumento a una caída que nunca ha dejado de venerar.
Aureth · Cicatriz II
El árbol que sostiene la memoria
Sus raíces preceden a los caminos y sus ramas cubren generaciones enteras. Verdalia creció alrededor de una presencia viva cuya edad nadie ha conseguido medir.
Aureth · Cicatriz III
La Garganta de la Tormenta
Una garganta colosal divide la tierra bajo cielos que jamás permanecen en calma. En sus profundidades, el viento, la roca y la tormenta hablan con una sola voz.
Aureth · Cicatriz IV
La tumba del Ascendiente
Surgida durante la Guerra de los Quince, esta isla permanece inmóvil en mitad del Mar del Hierro. Miles de clavos colosales sobresalen de su superficie en un orden imposible, como si hubieran sellado para siempre un antiguo campo de batalla. Nadie conoce el verdadero motivo por el que fueron clavados allí.
Aureth · Cicatriz V
Los fundamentos de Aureth
Toda fuerza capaz de alterar Aureth nace de uno de sus tres grandes poderes. Distintos en naturaleza, unidos por una misma certeza: ninguno puede utilizarse sin transformar también a quien lo invoca.

El poder que escucha lo que todavía puede permanecer.
La Vida permite percibir, sostener y alterar los procesos que habitan en los cuerpos. Cura, contiene y fortalece, aunque jamás actúa sin límite ni consecuencia.

La materia cede ante quien comprende su estructura.
La Alquimia transforma el mundo físico mediante conocimiento, precisión y voluntad. Piedra, metal, fuego y forma se convierten en herramientas para quienes dominan sus leyes.

Ningún vínculo concede poder sin exigir algo a cambio.
Los Contratos unen a una persona con dioses, Ascendientes y otras entidades. Cada pacto abre una posibilidad extraordinaria y establece una deuda imposible de ignorar.