El Puerto de Brannfjord ocupa gran parte de la costa baja de la ciudad y constituye su principal centro económico. Está formado por largos muelles de madera, embarcaderos secundarios, grúas de brazo corto, rampas de carga, almacenes de paredes gruesas y un bosque de mástiles que se pierde entre la bruma. Sus aguas reciben barcos pesqueros, naves mercantes y embarcaciones extranjeras procedentes de territorios como Brisarría, además de ofrecer rutas regulares hacia Solkar.
Marineros, estibadores, pescadores, carreteros, comerciantes y vendedores trabajan allí a cualquier hora. Por sus tablones circulan pescado, sal, grano, hierro, madera, redes, barriles y mercancías de procedencia menos clara. El comercio legal convive con el contrabando, la compraventa de información y la trata de personas, actividades toleradas mientras no interrumpan el funcionamiento del puerto o perjudiquen a quienes controlan sus muelles.
La autoridad recae en el capitán del muelle y la guardia portuaria, encargados de inspeccionar cargamentos, registrar viajeros y mantener abiertas las vías comerciales. Sin embargo, ambos pueden ser sometidos con facilidad a presiones externas, sobornos y amenazas.



