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Presencia
Descripción física
Hedda es una mujer de estatura media y constitución fuerte, con hombros anchos, brazos robustos y un cuerpo acostumbrado a cargar mercancías y trabajar durante horas en el puerto. Su figura conserva una solidez práctica, sin elegancia ni delicadeza buscadas, propia de alguien cuya vida depende del esfuerzo físico diario.
Tiene el rostro ancho y curtido, con pómulos marcados, mandíbula firme y líneas visibles alrededor de los ojos y la boca. Su piel es clara, enrojecida por el frío y castigada por la humedad, el viento y la sal. Sus ojos son gris azulados, intensos y algo hundidos, capaces de transmitir dureza, cansancio y preocupación sin necesidad de palabras.
Su cabello es castaño rojizo, áspero y abundante. Lo lleva recogido de manera sencilla bajo un pañuelo oscuro, aunque varios mechones húmedos suelen escaparse alrededor del rostro. Cuando aparece buscando a Aina, tiene los ojos rojos por la falta de sueño, una grieta con sangre seca en la comisura de los labios y tierra acumulada bajo las uñas.
Sus manos son grandes, fuertes y ásperas, con dedos gruesos, nudillos marcados y piel endurecida por el trabajo. Suelen conservar restos de harina, barro o polvo de los sacos que manipula. Viste una camisa oscura de tejido basto, falda o pantalones de trabajo y un delantal grueso, manchado y desgastado. Su ropa es funcional, resistente y carente de adornos.
02
Carácter
Personalidad
Hedda es una mujer fuerte, directa y acostumbrada a defenderse sin ayuda. Tiene un carácter firme, una voz difícil de intimidar y poca paciencia para las evasivas. En su vida cotidiana sabe cargar peso, discutir precios y enfrentarse a quienes intentan aprovecharse de ella.
Es profundamente protectora con Aina. La desaparición de su hija rompe el control con el que suele desenvolverse y convierte su miedo en rabia, preguntas y necesidad de movimiento. No soporta quedarse esperando mientras otros deciden qué hacer, por lo que su primer impulso es salir a buscarla incluso aunque eso la ponga en peligro.
Su dureza exterior oculta una gran vulnerabilidad. Cuando se siente impotente, responde con sarcasmo, acusaciones o brusquedad porque no sabe expresar el dolor sin sentir que se desmorona. Su mayor virtud es su determinación; su principal defecto es una impulsividad nacida de la culpa, que puede llevarla a rechazar ayuda y exponerse innecesariamente.
