LA SOMBRA DEL TRONO
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Sanador

Senu

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Presencia

Descripción física

Senu es un hombre de estatura media-alta y constitución atlética, con un cuerpo fibroso y bien equilibrado. No posee una musculatura especialmente voluminosa, pero sus hombros firmes, sus brazos definidos y la seguridad de sus movimientos revelan años de trabajo físico y entrenamiento cercano. Sus manos son largas y precisas, con dedos hábiles, nudillos endurecidos y pequeñas cicatrices producidas tanto por el instrumental médico como por el combate. Tiene el rostro alargado, de facciones marcadas y expresión contenida. Sus pómulos son altos, la mandíbula firme y la nariz ligeramente torcida por alguna fractura antigua. La piel es clara, curtida por los viajes y marcada por finas líneas de cansancio alrededor de los ojos. Lleva una barba corta y oscura, cuidadosamente recortada aunque no siempre uniforme. Sus ojos son gris verdosos, atentos y profundamente serios. Su mirada suele recorrer heridas, posturas y movimientos con la misma concentración, como si evaluara constantemente qué parte de un cuerpo necesita ser reparada o neutralizada. Tiene el cabello castaño oscuro, corto y peinado hacia atrás, con algunas hebras grises en las sienes. Viste prendas negras y funcionales, compuestas por una camisa gruesa, chaleco de cuero flexible y una capa ligera. Lleva un cinturón con pequeños frascos, vendas, agujas, bisturíes y preparados medicinales. Todo está colocado de forma que pueda alcanzarlo sin mirar. Su presencia transmite calma, precisión y una amenaza discreta.
02

Carácter

Personalidad

Senu es reservado, disciplinado y profundamente protector. Habla poco y prefiere demostrar su preocupación mediante acciones concretas: cerrar una herida, estabilizar una respiración o colocarse entre un compañero y quien intenta alcanzarlo. Posee una enorme capacidad de concentración y mantiene la calma ante heridas graves, pero esa serenidad puede romperse cuando alguien bajo su cuidado corre un peligro que no puede controlar. En esas situaciones se vuelve obstinado y puede dejar que la necesidad de salvar a otro sustituya a su juicio. No disfruta de la violencia, aunque sabe ejercerla con una precisión inquietante. Conoce el cuerpo demasiado bien como para golpear al azar: busca articulaciones, nervios y puntos capaces de detener a un adversario rápidamente. Su mayor virtud es su compromiso con la vida de sus compañeros. Su principal defecto es que no siempre acepta que hay personas a las que no puede llegar, y esa impotencia puede empujarlo a asumir riesgos innecesarios.