La economía de Rimvik es principalmente local y de subsistencia. Su aislamiento respecto a la capital, los grandes puertos y las rutas comerciales de Nífkran ha obligado a la aldea a depender de sus propios recursos y a aprovechar al máximo aquello que proporciona el entorno.
La pesca constituye su actividad principal. Las embarcaciones de Rimvik son pequeñas y están adaptadas al fiordo y a las aguas costeras. Las capturas se consumen frescas, se secan o se conservan mediante salazón para garantizar alimento durante los meses en los que el mal tiempo impide salir al mar.
Junto a la pesca, destacan la reparación de redes, cuerdas, embarcaciones y aparejos. La carpintería de ribera y la forja son oficios esenciales, ya que permiten mantener en funcionamiento el muelle, las viviendas y las herramientas de trabajo.
La Alquimia se emplea de forma práctica en muchos de estos oficios. Sirve para reforzar materiales, corregir deformaciones, reparar piezas metálicas, endurecer madera o prolongar la utilidad de objetos deteriorados. En Rimvik se valora menos como disciplina especializada que como una herramienta necesaria para la supervivencia cotidiana.
La costa proporciona además materiales reutilizables. Después de las mareas y los temporales, algunos habitantes recorren las calas para recoger madera, clavos, cadenas, herrajes, fragmentos de red y otros restos que puedan repararse, transformarse o intercambiarse.
Los hornos permiten elaborar pan, conservar alimentos y realizar trabajos que requieren calor constante. La producción agrícola es limitada por el terreno rocoso, la humedad y las bajas temperaturas, por lo que Rimvik depende de cultivos resistentes, pequeñas reservas domésticas y productos adquiridos mediante intercambios ocasionales.
El comercio exterior es reducido. Cuando el clima y las rutas lo permiten, llegan pequeñas cantidades de grano, tejidos, aceite, herramientas y otros bienes difíciles de producir en la aldea. A cambio, Rimvik ofrece pescado conservado, salazones, piezas reparadas, materiales recuperados y algunos productos elaborados por sus artesanos.
El intercambio directo sigue siendo habitual. Los alimentos, las horas de trabajo, las reparaciones y los materiales pueden utilizarse como forma de pago, especialmente entre los propios habitantes. La economía de Rimvik se sostiene menos en la acumulación de riqueza que en la conservación de recursos y en la reciprocidad entre vecinos.